Cerca de las inmediaciones de Jerez de la Frontera, el visitante se sorprenderá gratamente al encontrarse con el monasterio cartujano de Santa María de la Defensión o Cartuja de Jerez de la Frontera, considerado como el edificio religioso de mayor valor artístico de la provincia de Cádiz.

Su construcción se inicia en 1478 sobre un lugar cercano al río Guadalete y en el que había una hermita dedicada a la Virgen, por interceder en una batalla a favor de las tropas cristianas contra los musulmanes en 1368.

Los terrenos fueron cedidos por el piadoso y noble caballero jerezano D. Alvaro Obertos de Valeto, que a su muerte fue enterrado a los pies del ábside de la iglesia, bajo una lápida de mármol que cubre su sepultura.

EL CABALLO CARTUJANO

Los primeros frailes llegaron en 1476 desde la Cartuja de Sevilla comenzando inmediatamente a preparar todo lo necesario para la construcción de tan extraordinario edificio.

Poseían grandes conocimientos en agricultura y ganadería por lo que en 1484, decidieron crear una ganadería caballar a partir de las mejores yeguas de raza andaluza que existían en la zona.

Durante más de 350 años continuaron con esta magnífica labor, hasta que la llegada de las tropas francesas en 1810, les hizo huir de la Cartuja que fue posteriormente arrasada, quedando la yeguada cartujana a punto de desaparecer.

En 1949 D. Fernando C. Terry decidió potenciar y mejorar la raza creada por los monjes, reuniendo a la mayoría de los ejemplares puros; en la  actualidad la Yeguada de La Cartuja (Hierro del Bocado), es la reserva de caballos cartujanos más importante del mundo y origen del reconocido Pura Raza Española (PRE) con más de doscientos ejemplares que crecen en libertad  en la Finca Fuente del Suero.

LA CARTUJA    

En nuestra visita, accederemos al patio del monasterio, a través de una impresionante portada renacentista concebida como un gran arco triunfal y construida en 1571 por Andrés de Ribera; encontrando a nuestra izquierda la capilla de los Caminantes o del Rosario, que data del siglo XVIII, y la hospedería que tiene junto a ella un pequeño patio con la imagen de San Bruno.

Al fondo, la extraordinaria fachada barroca de la iglesia compuesta a modo de retablo y construida en la segunda mitad del siglo XVII nos da la bienvenida a un templo gótico  de una sola nave cubierta con bóveda de crucería estrellada.

No hay que perderse la bella puerta plateresca en piedra que divide el coro con magnífica sillería, y que está considerado de los más bellos de España. Su magnífico retablo fue donado por la duquesa de Medina Sidonia cuando fue necesario sustituir en realizado por Francisco de Zurbarán y José Arce.

Recomendamos también la visita al “Claustrillo” donde la combinación de los estilos gótico y renacentistas se combinan en perfecta armonía, dando una mayor belleza al monumento.

El refectorio, el Capítulo de los padres con un bello banco de azulejería sevillana y el claustro grande donde se encuentran las celdas de los monjes, son otros de los lugares de gran interés que ofrece la visita al monasterio cartujano. El patio prioral o de los Jazmines con su bonito jardín y el claustro de los Legos dan el punto y final a la visita al Monasterio de la Cartuja de Jerez de la Frontera, hoy Bien de Interés Cultural y declarado Monumento Nacional en 1856.

Si vas a Jerez de la Frontera, no dudes en detenerte y visitar este maravilloso lugar, en el que sus piedras guardan infinitas historias del pasado.