Uno de los objetivos más buscados por el viajero a su paso por Andalucía, es el de tener la oportunidad de conocer sus encantadores Pueblos Blancos.

Muchas son las localidades que le sorprenderán a lo largo de las jornadas que dedique a visitarlos; conocer sus gentes, calles, monumentos, gastronomía y costumbres será una experiencia grata y enriquecedora, la localidad de Jimena de la Frontera es sin ninguna duda uno de ellos; en tu visita podrás disfrutar de todas esas variantes y muy en particular de el Castillo de Jimena de la Frontera, fortaleza árabe, el monumento más emblemático de éste municipio gaditano.

LA ALCAZABA

Ubicado estratégicamente en un promontorio que es paso natural desde la Serranía de Ronda hacia la Bahía de Algeciras, fue durante el tiempo de la reconquista una de las plaza importantes para los ejércitos musulmán y cristiano por el control de los territorios circundantes.

Levantada por los árabes en el siglo VIII, sobre los restos del asentamiento romano de Oba-Shemina, presenta un recinto amurallado adaptado al terreno y que rodea la antigua población.

De éste periodo romano se han encontrado en la ladera occidental estructuras de bóvedas pertenecientes a la cimentación de un templo romano del siglo I d. C   que formaba a su vez parte, de un conjunto monumental más amplio. Junto a éste podemos encontrar restos de los cimientos de una antigua puerta de acceso a la ciudad.

Esta fortaleza ha tenido a lo largo de los siglos diversas modificaciones y mejoras que en los recientes trabajos arqueológicos y de restauración han aportado nuevos descubrimientos y datos sobre la misma, de este modo encontramos que la torre que protege la puerta de acceso al Patio de Armas y conocida como Torre del Reloj data del siglo XVI encontrándose en muy buen estado de conservación.

La puerta presenta dos arcos de herradura apuntada construidos en diferentes alturas para facilitar su defensa.

Es posible subir por una angosta escalera hasta la parte superior para desde ahí disfrutar de las vistas del pueblo que se encuentra a los pies de la ladera  y del espectacular entorno paisajístico, pues no debemos olvidar que Jimena de la Frontera y su castillo, se encuentran ubicados en pleno Parque Natural de los Alcornocales.

El Alcázar llamará tu atención pues su forma circular no es frecuente en éste tipo de edificaciones militares; se construyó como último lugar de defensa en caso de ataque a la alcazaba por lo que disponía de un aljibe y de dos plantas interiores, siendo la primera utilizada como almacén y la superior de vivienda con acceso por una escalera.

Continuando el recorrido por el interior del Patio de Armas de la Alcazaba, llegarás al aljibe almohade construido sobre otro anterior de época romana y que en las últimas investigaciones arqueológicas se pudo comprobar que tenía una altura superior a los seis metros, no te pierdas el detalle de los techos en bóvedas de cañón típicos de éste tipo de construcciones.

La fortaleza estuvo en poder de los musulmanes hasta el año 1431 permaneciendo en manos cristianas durante 23 años; tras caer bajo dominio musulmán nuevamente, fue reconquistada definitivamente en 1456 por los ejércitos del rey Enrique IV de Castilla.

A principios del siglo XIX durante la Guerra de la Independencia contra los franceses, Jimena de la Frontera y por ende su castillo fue cuartel general en las operaciones realizadas en el Campo de Gibraltar, ejecutándose nuevas reparaciones y mejoras en el mismo.

Considerado Bien de Interés Cultural desde el año 1931 en la categoría de monumento, es uno de los lugares más interesantes para visitar en la zona del Campo de Gibraltar. Su enclave privilegiado en un paraje natural de gran belleza como es el Parque Natural de los Alcornocales, el precioso pueblo de Jimena de la Frontera, con la amabilidad de sus habitantes, y su riqueza gastronómica donde puedes degustar el gazpacho “majao”, el guiso de pata, las tagarninas o un buen piñonate como postre, harán que tu visita sea realmente inolvidable ¿Te vienes?.