La Catedral de Cádiz, Catedral de Santa Cruz sobre el Mar o Catedral Nueva como la denominan los gaditanos, se encuentra ubicada en el casco histórico de la ciudad, en el barrio del Pópulo el más antiguo de Cádiz.

Su construcción realizada sobre el proyecto del arquitecto Vicente Acero e inspirada en la Catedral de Granada, comenzó en el año 1722 ante la necesidad de contar con un espacio más en consonancia con la importancia y crecimiento que estaba adquiriendo Cádiz tras el traslado de la Casa de Contratación desde Sevilla y el auge del comercio con América.

En los 116 años que duró la obra, el edificio aún inacabado, fue adquiriendo influencias de los distintos estilos arquitectónicos de la época, pudiendo apreciarse en su planta e interior el estilo Barroco y Rococó, y en su acabado el estilo Neoclásico.

El templo tiene planta de cruz latina y tres naves, con crucero rematado por una cúpula y girola de forma pentagonal. Las bonitas columnas interiores que delimitan el espacio son de orden corintio elevadas sobre plintos y la cubierta, está realizada en bóvedas vaídas con preciosos bajorrelieves en su mayor parte.

Los materiales utilizados en la Catedral de Cádiz son variados, desde el jaspe y mármol genovés de los altares y puertas, hasta la piedra ostionera y caliza de sus muros exteriores que le dan una blancura especial. Actualmente se ha visto dañada por el mal de la piedra debido a su cercanía al mar y la influencia de los vientos cargados de humedad.

Muchas son las partes de la Catedral que merecen ser visitadas, su fachada principal con formas cóncavas, convexas y tres pórticos, es extraordinaria al igual que las torres que se levantan a ambos lados de la misma; la denominada Torre del Reloj con 56 metros de altura, es uno de los elementos neoclásicos más característicos de ésta; desde aquí las vistas de la ciudad son inmejorables y en ella se encuentra el reloj que le da nombre a la torre y que fue realizado por el maestro José Miguel de Zugasti en 1851.

Ya en el interior, encontramos el altar mayor dedicado a la Inmaculada Concepción y numerosas capillas que rodean el perímetro interior del templo y que inicialmente sirvieron como talleres durante su construcción.

Aquí veremos las capillas de San Servando y San Germán Patronos de la ciudad, o la Capilla de Santa Teresa entre otras, junto a obras magníficas como el Ecce Homo de Luisa Roldán o la monumental custodia de plata de Enrique de Arfe.

Además de la sacristía que se encuentra decorada con magníficos lienzos, el coro es otro de los lugares interesantes que ofrece la catedral. Éste se encuentra en la nave central y es el espacio destinado para los miembros capitulares dedicados al rezo; en el caso de la Catedral de Cádiz, presenta un conjunto extraordinario junto a su reja blasonada y las sillerías, la alta procede de la Cartuja de las Cuevas de Sevilla y la baja de una obra realizada posteriormente.

Dos órganos de tubos podemos ver aquí, el de la Epístola del siglo XIX y el del Evangelio de estilo barroco, que fue trasladado en 1791 desde la Catedral Vieja.

Situada bajo el altar mayor encontraremos uno de los rincones más interesantes de nuestra visita; nos referimos a la cripta construida bajo el nivel del mar.

Se construyó en la primera mitad del siglo XVIII utilizándose como material principal la piedra ostionera. Se realizó en bóveda vaída casi plana, en un alarde de conocimientos obra del arquitecto Vicente Acero y de la que destacaremos como curiosidad, la reverberación sonora que produce.

Desde la bóveda donde se encuentra una bellísima imagen de la Virgen del Rosario patrona de Cádiz realizada en mármol italiano por el escultor Alejandro Algardi, parten una serie de galerías rectangulares que nos llevarán hasta la capilla de los sepulcros de los Obispos, la urna de madera dorada y cristal donde reposan las reliquias incorruptas de Santa Victoria, una mártir romana, que podremos contemplar con el rostro cubierto por una mascarilla de cera y los sepulcros de dos gaditanos ilustres como son el escritor José María Pemán y el compositor Manuel de Falla. 

Muchas son las razones por las que el viajero que pase por Cádiz, debe detenerse  a conocer la Catedral de la Santa Cruz sobre las Aguas como también se la conoce, algunas de ellas las hemos resaltado aquí, la variedad de sus estilos, su cúpula dorada única en la cristiandad para que pudiera identificarse cuando se llegaba a la ciudad a través del mar, los tesoros que hay en su interior, y sus historias, que como la propia ciudad gaditana abundan en curiosidades, encanto y misterio.

Lo mejor y más recomendable después de visitarla será dejarse llevar por la ciudad, sus barrios, su gastronomía, sus leyendas y sobre todo sus gentes. Disfrutar de un buen vino acompañado de unas ricas tortillitas de camarones, o una ración de cazón en adobo, mientras llega la brisa de poniente a ésta milenaria ciudad que tiene como pétreo vigía atlántico, a su hermosa Catedral.