Cuando paseas por la bella ciudad andaluza de Sevilla, recorres sus calles cargadas de historia y visitas sus plazas y monumentos, debes tener como parada obligada la impresionante Catedral de Sevilla y La Giralda, como su torre más reconocida.

Inaugurada en 1528, la Catedral de Santa María de la Sede de Sevilla, tiene el privilegio  de ser la catedral gótica cristiana mayor del mundo, mostrando en su construcción detalles tanto renacentistas como barrocos.

Se sitúa en el antiguo lugar donde se encontraba la Gran Mezquita en el siglo XII. De ésta, aun se conservan su torre principal o “alminar”, que actualmente conocemos como la Giralda, y el Patio de los Naranjos, lugar al que se llega tras atravesar las Puerta del Perdón, antigua entrada de la mezquita almohade y que por entonces era utilizado como lugar donde los creyentes realizaban las abluciones para purificarse antes de realizar sus oraciones.

Una vez allí, el visitante sentirá una atmósfera de tiempos pasados, donde el olor al azahar, el ruido del agua y la magia del conjunto arquitectónico, de la Catedral de Sevilla y la Giralda como testigo principal, no le harán permanecer indiferente.

“Hagamos una iglesia que se nos tenga por locos”. Capítulo de la Catedral. año1401.

Catedral de Sevilla

EL INTERIOR DE LA CATEDRAL DE SEVILLA

Si podemos definir en una palabra lo que siente el visitante al entrar en la Catedral de Sevilla esa sería la de asombro. Más de ochenta vidrieras la adornan y embellecen, dejando pasar la luz con tonos que dejan una atmósfera de serenidad en el lugar. Las más antiguas datan del siglo XIV. Además de rejas bellamente realizadas, la Catedral se sostiene con enormes columnas y una bóveda del crucero central que alcanza los 56 metros de altura. El conjunto queda enriquecido con multitud de capillas magníficamente acabadas y rematadas con obras de pintores de la Escuela Sevillana entre otros, pudiendo contemplar las tumbas de reyes como Alfonso X El Sabio o Fernando III El Santo, junto al de otros personajes relevantes de la historia.

EL TESORO CATEDRALICIO

La Catedral de Sevilla posee un importante tesoro con piezas religiosas de nácar, oro y plata además de otras joyas. Las pinturas de artistas de diferentes épocas y estilos aún lo hacen más valioso. Obras de Murillo o Zurbarán se encuentran expuestas en su interior. Las esculturas también son de enorme importancia y belleza, encontrándonos con obras de Juan de Mesa, o la impresionante Tumba de Cristóbal Colón que contiene los restos del descubridor de América, obra de Arturo Mélida.

En orfebrería es imprescindible ver la Gran Custodia de Plata de Juan de Arfe, obra que necesitó para su realización, 350 kilos de plata y que tiene una altura de 3,25 metros.

LA GIRALDA

El icono por excelencia de Sevilla es sin lugar a dudas La Giralda, torre y campanario de la Catedral, como hemos mencionado anteriormente.

Sus orígenes se remontan a la época musulmana, cuando se utilizaba como “alminar” desde donde el “muhecín” llamaba a la oración a los creyentes.

Su obra fue iniciada en 1184, algunos historiadores creen que para conmemorar la victoria sobre los cristianos en la Batalla de Alarcos. Se inició su construcción en piedra y se continuó en ladrillo posteriormente.

En su base podemos encontrar varios epígrafes escritos en latín, por lo que se cree que esas piedras son restos de edificios de la época romana, reutilizados por los musulmanes. No tiene escaleras sino 35 rampas lo suficientemente anchas, para que el sultán pudiera subir a caballo hasta su parte más elevada y desde allí contemplar la ciudad y sus alrededores.

Catedral de Sevilla

Tras la conquista de la ciudad por los cristianos, tuvo diversas remodelaciones, entre las que se encuentra la creación del campanario, además de la estatua femenina de bronce de más de cuatro metros de altura que remata el mismo y que representa “La Fe Victoriosa”. Esta estatua conocida como Giraldillo, actúa a modo de veleta y ha sido la responsable de dar el nombre a la torre en la que se encuentra. La Giralda.

La Giralda tiene una altura total de 104,1 metros, por ello ha sido el edificio más alto de España durante siglos hasta el año 2010. Es todo un símbolo, tanto para la ciudad de Sevilla como para toda nuestra Andalucía, siendo obligada su visita para todo aquel que pase a conocer ésta preciosa y milenaria ciudad andaluza ¡Olé Sevilla!.