Cuando visitas Granada y contemplas la Alhambra, percibes la magia que desprende el castillo nazarí, que por su extraordinaria fortaleza de bellos palacios y jardines  ha sido durante siglos origen de leyendas que le han otorgado un halo de misterio difícil de igualar,  las que vamos a relatarte a continuación son dos de las más conocidas leyendas de la Alhambra.

LA LEYENDA DEL SOLDADO ENCANTADO

A finales del siglo XVIII, llegó a Granada un joven estudiante salmantino para conocer la ciudad, acompañado de una guitarra, la cual utilizaba para ganarse algunas monedas con las que pagarse sus estudios.

Paseaba por las calles del Albaicín en la víspera de la Noche de San Juan, cuando en una de las plazuelas del misterioso barrio, percibió la figura de lo que le pareció ser un soldado moro con lanza y escudo que lo miraba fijamente. Extrañado ante la aparición y apreciando que ningún transeúnte parecía percartarse de su presencia, le preguntó curioso que quién era y qué hacía allí.

El soldado le respondió que penaba victima de un encantamiento desde hacía más de 300 años lanzado por un alfaquí musulmán, que le conjuró a custodiar por toda la eternidad el tesoro de Boabdil, último rey de Granada, teniendo licencia para salir de la estancia donde se encontraba el botín, una vez cada 100 años en la Noche de San Juan.

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El joven, interesado en su problema, y viendo la posibilidad de hacerse rico, se ofreció a ayudarle a deshacer el encantamiento. Para ello debía buscar a una joven virgen y a un sacerdote en ayunas que junto a él deberían ir hasta el torreón de la Alhambra donde se encontraba oculto el tesoro.

El estudiante consiguió sin mucha dificultad a una hermosa muchacha y a un sacerdote muy glotón que se encontraba en aquellos días realizando penitencia de ayuno.

Al llegar a la base de la torre señalada por el soldado encantado, éste dio una orden y las piedras de la misma, comenzaron a separarse dejando a la vista una estancia repleta de fabulosos tesoros, así como inmensas bandejas con ricos manjares y frutas apetitosas.

El estudiante comenzó a llenar los bolsillos con monedas, y piedras preciosas ayudado por la muchacha, sin percatarse que el sacerdote tentado por su gula, olvidó su acuerdo abalanzándose sobre la comida con voracidad.

En un santiamén hubo un relámpago en la estancia encontrándose los tres de nuevo, en la parte exterior de la torre.

Afortunadamente el joven estudiante llevaba los bolsillos llenos de oro por lo que vivió una opulenta vida junto a la muchacha a la cual desposó y dicen que aún en la víspera de la Noche de San Juan, una vez cada cien años, si estás atento en los alrededores de la Alhambra y el Albaycín puede verse la figura de un soldado moro deambular entre sus calles y jardines, a la búsqueda de alguien que le ayude a liberarse del conjuro.

LA LEYENDA DEL PATIO DE LOS LEONES 

Cuenta la leyenda que en la Alhambra vivía una princesa llamada Zaira , de gran belleza sensibilidad e inteligencia. Su padre, el rey que era todo lo contrario, hombre cruel, malvado, y severo, le tenía prohibido que saliera del interior del palacio y los jardines, pues no quería que se relacionara con nadie del pueblo.

Zaira, solía pasar la mayor parte de su tiempo en uno de los patios más iluminados, en total soledad salvo un precioso talismán que llevaba en su cuello desde pequeña.

Un día mientras se encontraba junto a una de las fuentes, vio sorprendida como un joven jardinero se encaramaba al muro del jardin y saltándolo se acercó a ella para decirle que la había visto desde afuera enamorándose perdidamente.

La princesa le ordenó que se marchara, porque si se enteraba su padre, no dudaría en ordenar a uno de sus once hombres de confianza que lo decapitaran. El muchacho, abandonó el jardín con la promesa de volver.

Leyendas de la Alhambra

Se fueron sucediendo los días en los que el joven saltaba el muro para encontrarse con su amada princesa, hasta que ocurrió lo inevitable, el rey lo vió y ordenó encerrarlo en las mazmorras de la alcazaba.

Desesperada ante la probable muerte de su amado, Zaira fue a buscar a su padre a sus aposentos más no estaba allí, lo que si encontró en una mesa bellamente tallada, fue el diario del rey.

Pensó que no debería leerlo, aunque algo en su interior la impulsaba a ello. Lo que leyó la dejó atónita, pues en una de las páginas, escrita cuando ella tenía tan solo un año de edad, decía lo siguiente: «Con la ayuda de mis once hombres de confianza, he matado al rey y a la reina para ocupar el trono.

De la pequeña princesa Zaira me he apiadado, vivirá conmigo creyendo que soy su padre. Espero que la princesa no se entere nunca del maleficio de su talismán.»

Leyendas de la Alhambra

Zaira, confusa, llamó al rey y a sus 11 hombres y los reunió en el patio donde ella solía estar. Llorando, le preguntó si aquello era verdad. El rey, convencido de que con sus hombres al lado, la joven no podría ni tan siquiera tocarlo, le dijo que era cierto lo que había leído.

En ese mismo instante, Zaira sintió la rabia de un león y el talismán empezó a brillar convirtiendo al rey y a sus 11 hombres, en leones de piedra. Fue a buscar a su amado y ordenó liberarlo viviendo juntos felices para siempre.

Desde aquel día, conocemos a ese patio con su fuente rodeada de doce leones de piedra, como el «Patio de los Leones», estos son el rey y sus 11 hombres, que quedaron castigados así para siempre. ;))

Muy pronto más leyendas de la Alhambra. Continuará.