Orgullo de una ciudad milenaria, y de todos sus habitantes, la Mezquita de Córdoba o Mezquita- Catedral de Córdoba, es sin lugar a dudas, su edificio más emblemático.

Declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad como parte del centro histórico de la ciudad, es una de las construcciones más importantes de la arquitectura islámica en España. Desde el siglo XIII y hasta nuestros días, es un templo católico, denominado Catedral de la Asunción de Nuestra Señora.

LA MEZQUITA

La Mezquita de Córdoba, se levantó en el año 785, sobre los cimientos de una antigua basílica visigoda del siglo VI dedicada a San Vicente Mártir, reinando por entonces en Córdoba Abderramán I. Representa un mosaico de culturas y estilos arquitectónicos diversos, que fueron añadidos durante más de nueve siglos por distintos califas como Abderramán II, Alhakem II o Almanzor, y posteriormente por los cristianos tras la conquista de la ciudad. 

Se accede a su interior por la denominada Puerta del Perdón de estilo mudéjar llegando al Patio de los Naranjos, antiguo lugar donde se realizaban las purificaciones previas a la oración. Un patio bello y agradable éste que posee la Catedral Mezquita de Córdoba, donde el sonido del agua de sus fuentes, sus arboles y la arquitectura del entorno, merecen ser fotografiados y contemplados por el visitante.

Mezquita de Córdoba

Cuando accedemos al interior de la mezquita por la denominada Puerta de Las Palmas un  impresionante bosque de 1300 columnas de mármol, granito y jaspe en las que se apoyan 365 arcos de herradura bicolores, con sus juegos de luces y sombras, dejaran impresionado a toda persona que los contemple. Su cúpula octogonal central de arcos entrelazados del muro que cierra la sala de oración o “Kibla”, es una obra de espectacular belleza y elaborado trabajo artístico, inigualable en éste tipo de construcciones.

Como curiosidades de la Mezquita de Córdoba hay que mencionar que su orientación a diferencia del resto de mezquitas que “miran” hacia la Meca, está realizada hacia la ciudad de Damasco, lugar de nacimiento de Abderramán I y por el que sentía una predilección especial.

Además la ubicación de la hornacina o mirhab, está igualmente descentralizado por motivos técnicos ya que al realizar la ampliación del edificio y por cercanías al propio río Guadalquivir, el por entonces rey Almanzor decidió construirlo en el lado oriental, único espacio que tenían disponible para tal fin.

LA CATEDRAL

En el año 1236, la ciudad de Córdoba es reconquistada por Fernando III, siendo consagrada la Mezquita como Catedral cristiana. A pesar de construirse una Capilla Real que sirviera como panteón de los reyes, no es hasta el reinado de Carlos V en pleno siglo XVI cuando se decide edificar una gran nave en su interior.

Éstos trabajos duraron más de dos siglos por tanto, el visitante curioso encontrará diferentes estilos en su construcción desde el gótico inicial, al renacentista y barroco, como es el caso de la Capilla del Cardenal donde se encuentra el tesoro catedralicio.

Recomendamos la visita al mismo y contemplar la Custodia de Enrique de Arfe con 2,63 m de altura y más de 200 kg de peso, el crucifijo de marfil de Alonso Cano, además de un interesante número de pinturas y esculturas.

Otro elemento que no pasa desapercibido en la Mezquita-catedral de Córdoba, es su alminar, que fue transformado en campanario prácticamente tras la toma de la ciudad y su conversión en Catedral.

A partir de ese momento y a lo largo de los siglos sufrió numerosas modificaciones, siendo necesario en 1755, tras el terremoto de Lisboa, restaurarla junto a parte del edificio, por el riesgo de desplome que presentaba. Actualmente es posible subir a la torre y contemplar unas magníficas vistas de la preciosa ciudad de Córdoba y sus alrededores, algo que no te puedes perder.

Pasear por las calles de ésta ciudad andaluza, dejarse envolver por el ambiente del entorno, de la simpatía de sus gentes, bajo el marco de la Mezquita-catedral de Córdoba, es una experiencia que hay que sentir. Hay pocos lugares que digan tanto por su historia y la belleza de sus rincones, y sin lugar a dudas, Córdoba es uno de ellos.