En la ciudad de Córdoba son muchos los monumentos repletos de historia que el turista puede admirar al visitarla.

Uno de los más emblemáticos e importantes es el  puente romano de Córdoba o Puente Viejo, situado sobre el río Guadalquivir y que une el Campo de la Verdad con el Barrio de la Catedral ya en la población cordobesa, a ambos lados del mismo, la Torre de la Calahorra y la Puerta del Puente le sirven de vigilantes pétreos desde hace siglos; estas tres construcciones fueron declaradas

Bien de Interés Cultural en la categoría de monumento en el año 1931.

Aunque tenemos conocimiento de la construcción en tiempos de César de un puente probablemente de madera para cruzar sus tropas y entrar en la ciudad, el actual puente fue construido en el siglo I d. C. bajo el mandato del emperador Augusto siendo con toda probabilidad parte de la Vía Augusta que conectaba Roma con Cádiz.

Tiene una longitud de 331 metros y aunque originariamente tuvo 17 arcos, hoy se pueden contemplar sólo 16 ya que uno de ellos se encuentra bajo tierra en la zona donde se ubica la denominada Puerta del Puente. 

“Habiendo llegado César… hizo echar en él grandes cestos llenos de piedras, sobre los cuales construyó un puente…” (Aulo Hircio. II Guerra Civil de la República de Roma)

Durante los siglos posteriores se llevaron a cabo reparaciones y algunas modificaciones siendo en la época medieval cuando se trató de conservarlo lo mejor posible al ser conscientes de la importancia del mismo en las comunicaciones. En el siglo XVII y tras una epidemia de peste que asoló la ciudad, se colocó una imagen del Arcángel Rafael  muy querido por los cordobeses y al que se le otorga una gran devoción.

El 9 de enero de 2008 fue inaugurado tras una intensa restauración, quedando como lo conocemos actualmente y siendo uno de los símbolos de la ciudad de Córdoba.

LA  TORRE DE LA CALAHORRA

Ésta fortaleza de origen islámico se construyó con la intención de proteger el puente y por ende la ciudad de Córdoba de los ataques cristianos. Situada en el lado sur del río Guadalquivir, fue reformada en tiempos de Enrique II de Trastámara que le añadió una tercera torre a las dos existentes; su arco de herradura funcionaba como puerta anexa al puente.

Presenta muros consistentes y un foso profundo, además de troneras para las piezas de artillería, que la hacían una fortaleza muy difícil de conquistar.

En su interior podemos contemplar catorce estancias en tres alturas diferentes. Su función a lo largo de los siglos ha sido diversa, pues en el siglo XVIII se utilizó como cárcel, centro de cuarentena en las epidemias que azotaban la ciudad o incluso una escuela para niñas.

Actualmente se encuentra aquí el Museo Vivo de Al-Andalus con una exposición permanente que tiene por objetivo dar a conocer el esplendor de Córdoba y Al-Andalus entre los siglos IX y XII. Las vistas desde su cota más alta del río Guadalquivir y de la ciudad es algo que recomendamos si la visitas. 

LA PUERTA DEL PUENTE

Conocida en la Edad Media bajo el nombre de Puerta de Algeciras, es una de las tres únicas puertas que quedan de la ciudad. Comenzó su construcción en 1571 a fin de sustituir una anterior que se encontraba en mal estado, y que tenia por finalidad el acceso a la ciudad de Córdoba.

Después de varios años de obras y retrasos por motivos de presupuesto, quedó inconclusa hasta el año 1928, que se reconstruyó quedando como puerta conmemorativa, que recuerda a un arco triunfal.

Tras ser restaurada a mediados de 2005, fue inaugurada el 9 de marzo de 2007, convirtiéndose en uno de los monumentos más visitados y fotografiados por los turistas.

En su interior podemos encontrar una sala de exposiciones donde el visitante podrá admirar grabados, pinturas y litografías que le darán un mayor conocimiento de su historia. En la parte superior un mirador permite contemplar  sus alrededores, como el río Guadalquivir, la Torre de la Calahorra o el Puente Romano.

La belleza de Córdoba es incuestionable para todo aquel que la visite, su historia y sus monumentos como la Mezquita-Catedral, Los Palacios Nazaríes o su Puente Romano con la Torre de la Calahorra y la Puerta del Puente así lo certifican.

El Guadalquivir la embellece aún más si cabe a su paso por la ciudad, en donde se encuentra la pequeña reserva natural de los Sotos de la Albolafia lugar de anidamiento de muchas especies de aves.

Los característicos molinos de agua que encontramos alrededor como el Molino de San Antonio o el reconocido Molino de la Albolafia con su bella noria que según cuentan mandó desmontar la reina Isabel la Católica al molestarle el ruido que producía, se suman a dar una personalidad única a ésta bella ciudad andaluza que si decides visitarla, te sorprenderá gratamente.