Uno de los grandes atractivos turísticos que ofrece Andalucía, es la posibilidad de visitar los pueblos blancos de las provincias de Málaga y Cádiz, conocer sus costumbres, monumentos, gastronomía e historia.

El viajero desea sentir la magia y singularidad de nuestra tierra, y en estos pueblos ubicados entre maravillosos parques naturales lo puede encontrar con facilidad.

Es posible realizar la ruta de los pueblos blancos de Málaga de uno o varios días organizada o desplazándote por tu cuenta, dependerá del tiempo que quieras dedicarle; en ambos casos te aseguramos que disfrutaras enormemente con la experiencia.

La que nosotros te mostramos aquí puedes realizarla en una sola jornada, tiempo más que suficiente para conocer pueblos realmente extraordinarios y que sin duda cumplirán todas tus expectativas. ¿Comenzamos?

La ruta la iniciaremos desde la legendaria ciudad de Ronda, cuna del toreo a pie, de majas goyescas y viajeros románticos que buscaron entre sus calles y monumentos, las costumbres más puras de Andalucía, ecos de leyendas moras e historias épicas de bandoleros.

Conocer Ronda merece un capítulo aparte, por su importancia histórica y su amplia oferta cultural y de entretenimiento, si tu intención es conocerla más ampliamente te aconsejamos que pinches aquí.

Ruta por los pueblos blancos de Málaga

Nuestra primera parada es la localidad de Benaoján, ubicada en pleno Parque Natural Sierra de Grazalema, es un lugar ideal para los amantes del turismo activo, aquí la belleza y singularidad del paisaje ofrece la oportunidad de realizar deportes como el piragüismo y la escalada, además de realizar rutas para conocer la espectacular Cueva del Gato de 4 kilómetros de longitud y la Cueva de la Pileta, donde se encontró un yacimiento prehistórico y pinturas rupestres de más de 20.000 años de antigüedad.

Si decides pasear por el pueblo verás calles estrechas y casas blancas con reminiscencias árabes, en tu recorrido te recomendamos que te acerques a conocer la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, construida en el siglo XVII.

Tampoco pierdas la ocasión de adquirir ricos embutidos y chacinas, en Benaoján los hacen de gran calidad.

Montejaque es nuestro siguiente destino a pocos minutos de Benaoján. Su nombre proviene, del Monte-Xaquez que significa “montaña perdida”, pueblo de rico pasado histórico, donde es un deleite pasear por sus intrincadas calle de sabor andaluz, y visitar la iglesia de Santiago el Mayor construida a principios del siglo XVI en estilo gótico-tardío y reformada posteriormente en el XVIII, su gran acústica hace posible que en ella se celebren conciertos de música clásica.

Montejaque destaca en su gastronomía por sus productos chacineros, la torta de chicharrones y el guiso con patas de cerdo, por lo que te recomendamos no pierdas la ocasión de probarlos mientras paladeas un rico mistela.

La fotografía es otro de los motivos para visitar la localidad, las montañas que lo circundan con el Hacho como protagonista será un buena ocasión para dedicar unos minutos en hacer estupendas instantáneas.

Ruta por los pueblos blancos de Málaga

El siguiente pueblo blanco que vas a encontrar en la ruta por los pueblos blancos de Málaga es Jimera de Líbar, en el Valle del río Guadiaro y el corazón de la Serranía de Ronda y Parque Natural de Grazalema.

Con casas blancas de estilo mudéjar y calles sinuosas, es un lugar dedicado principalmente al cultivo del olivo y al turismo rural. Aquí puedes alojarte en variadas casas rurales y cabañas donde disfrutar de la naturaleza intensamente.

El pico Martín Gil de 1.394 metros de altitud se encuentra frente a éste bonito pueblo, donde puedes adquirir productos artesanos de cestería, o bebidas típicas como el mistela.

Su gastronomía también excelente, la encabezan platos como los embutidos, las migas, la tortilla de tagarninas, o el “malcocinao”, guiso a base de garbanzos, morcilla, callos, manitas y costillas; si de postre te decides por unos huevos “nevaos”, el éxito de tu almuerzo estará asegurado.

Atajate es el siguiente pueblo que encontraremos en nuestro camino y que tiene la particularidad de ser el que menor número de habitantes tiene de toda la provincia de Málaga apenas 140.

La artesanía es muy importante en la localidad, donde encontrarás trabajos realizados con las varetas de olivos y cañas, canastos y alpargatas confeccionadas con esparto y pita. El mosto es otro de los productos de gran calidad que puedes adquirir aquí.

Benadalid es otro pueblo blanco que te encantará conocer. Lo primero que verás al llegar, será el pequeño castillo árabe junto a la carretera que en la actualidad es utilizado como cementerio municipal, acercate a la iglesia de San Isidro situada junto a la plaza Bení Al Jalí que fue construida a principios del siglo XVI y remodelada en el XVIII destacan principalmente su campanario y el reloj donado por el Ayuntamiento en 1954.

Algatocín lo encontrarás más adelante siguiendo esta ruta por los pueblos blancos de Málaga, tiene una estructura urbana escalonada típica de los pueblos bereberes, para adaptarse al terreno donde se encuentra.

De casas blancas por la cal y calles empinadas y estrechas, te gustará su tranquilidad y la magia que desprende. Aquí puedes pasarte a ver la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario patrona del pueblo, o acercarte al mirador del Genal desde donde las vistas de la Serrania de Ronda poblada de alcornoques y castaños son extraordinarias.

En su gastronomía se guarda buena memoria de su pasado morisco; los alfajores, la meloja elaborada con miel, calabaza y almendras o sus ricas mermeladas son dignas de mención, sin olvidar el conejo en salsa, el guiso de chivo o el gazpacho campero entre otros riquísimos platos que ofrece su cocina.

El siguiente pueblo blanco que visitaremos ya casi al final de nuestra ruta es Gaucín, que tiene uno de los paisajes más variados de toda la provincia de Málaga aquí abundan los alcornoques, pinos, castaños, acebuches y encinas.

En su punto más alto se encuentra el castillo del Águila de gran importancia estratégica durante la Reconquista. La historia cuenta que durante la conquista de Gaucín a los musulmanes, encontró la muerte Alonso Pérez de Guzmán conocido popularmente como “Guzmán el Bueno”. Si decides subir hasta el castillo y ver la Ermita del Santo Niño que hay en su interior, prepara las piernas porque el ascenso presenta cierta dificultad.

En el pueblo las calles guardan similitud con la de otros pueblos serranos por la influencia morisca; calles estrechas, en pendiente adaptándose al terreno, y casas de fachadas blancas con balcones enrejados donde se cuelgan macetas para adornarlos.

En Gaucín puedes ver casas señoriales de los siglos XVII y XVIII, la iglesia de San Sebastián del siglo XVI, el Convento de las Carmelitas y la Fuente de los Seis Caños. En cuanto a su gastronomía puedes optar por ricos y variados platos con productos derivados del cerdo, así como guisos y potajes.

La repostaría también tiene en este pueblo serrano un lugar preferente, rosquillos de almendras, suspiros, o roscos blancos dejarán satisfechos los paladares más exigentes.

Ruta por los pueblos blancos de Málaga

Nuestro destino final en esta ruta sugerida por los pueblos blancos de Málaga y rozando ya los límites con la provincia de Cádiz es la localidad de Casares. Denominado como “pueblo colgante” por la disposición de sus casas y calles empinadas, tiene mucho que ofrecerte durante tu visita.

Rodeado de parajes naturales, donde realizar rutas extraordinarias, este pueblo blanco malagueño declarado Conjunto Histórico-Artístico te ofrece bellos rincones y monumentos para conocer, como es el caso de la iglesia de la Encarnación donde actualmente se encuentra el Centro Cultural Blas Infante y los restos de la Ermita de la Vera Cruz ambas del siglo XVI y ubicadas junto al castillo árabe del siglo XIII; la Casa Natal de Blas Infante, la Fuente de la Plaza o de Carlos III o la Ermita de San Sebastián, construida en el siglo XVII y que podrás encontrarla junto a la Plaza de España en el centro de la localidad; en ella se encuentra la imagen de Nuestra Señora del Rosario del Campo, patrona de Casares.

Ruta por los pueblos blancos de Málaga

La localidad también es conocida por los Baños de la Hedionda donde se realizan tratamientos terapéuticos en sus aguas sulfurosas desde la época romana.

En cuanto a su gastronomía te ofrece una rica variedad de platos riquísimos, desde los más serranos como la sopa de maimones, la morcilla de chivo, el queso de Sierra Crestellina y los bizcochitos casareños, a los típicos de costa con el rico pescaíto frito, o el más representativo de todos, la moruna de sardinas que está para chuparse los dedos.

Éste recorrido seguro que te dejará con deseos de volver, el tiempo y las ganas corren de tu parte, el resto lo encontrarás en los pueblos blancos de Málaga.

Una respuesta

  1. Casares, la patria del andalucismo. Y Gaucín, qué cosa más bonita de pueblo. Cualquier excusa es buena para visitar andalucía.

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